Crecimiento personal·Lenguaje

Adiós, Mr. No

¿Habéis tenido alguna vez la sensación de que alguien es sumamente negativo? ¿Y os habéis parado a pensar en el porqué os transmite esa negatividad? En este artículo vamos a clarificar un poquito qué nos hace pensar eso y, en el caso de que nos digan que somos negativos, cómo cambiar esa percepción de cara a nosotros mismos y a los demás. Vamos a decir adiós a Mr. No.

Hay una forma muy divertida de analizar todo lo que tiene que ver con el lenguaje positivo y negativo (verbal, es lo que hoy nos va a ocupar): observar las distintas expresiones en el cine, las caracterizaciones de “buenos y malos”, las transformaciones de un papel y cómo en ellas hay matices lingüísticos destacables. Recuerdo especialmente la película “Mejor imposible”, con un maravilloso Jack Nicholson intentando luchar contra sus propias dificultades. Pero hay tantas… Generalmente los protagonistas suelen mostrar un lenguaje más optimista; los antagonistas están rodeados de desgracias y de retos que superar. Pero os invito a observar los prototipos cinematográficos en su aspecto lingüístico y que extraigáis todo lo que os pueda aportar positividad al lenguaje.

Pero vamos al grano: ¿Cómo decir adiós a Mr. No? Vamos a poner algunos ejemplos donde detectamos negatividad y que nos pueden servir.

  1. “Pero es que me da miedo y no me atrevo”. Escúchate a ti mismo y analiza la situación. No se trata de ser más o menos valiente; se trata de elegir. Siempre hay “peros” en nuestra vida y solo nosotros decidimos si son o no importantes o si nos merece la pena afrontarlos. Además de infantil, el “me da miedo” y el “no me atrevo” suelen ser excusas. Si es algo que realmente queremos, será mejor decir: “es un nuevo reto: valoraré si me merece la pena”.
  2. “Ya, pero es que se tarda mucho”. El “ya, pero” lo oímos mucho en el trabajo. Es una expresión muy infantil (nos viene de cuando somos niños y ponemos pegas para no colaborar en casa, solo que hay gente que olvida que el trabajo no es hacer la cama bajo la supervisión de tus padres). Tengo que reconocer que me saca de quicio y, en general, cuando la misma expresión la oímos de la misma persona muchas veces, nos dice también bastante de hasta qué punto (no) es colaborativa esa persona. El “ya, pero” se puede transformar en cosas concretas: “Bien, supongo que sabes que es un trabajo que exige un tiempo. Si me dedico a esto, ¿será lo prioritario respecto a otras de mis tareas?”. Es una forma de decir lo mismo pero añadiendo una pregunta para buscar una solución a ese nuevo encargo.
  3. “No tenemos”. A esta frase quiero dedicar un post estas navidades. Sí, de verdad. Es la típica expresión en muchos comercios a una pregunta concreta: “¿Tienes corbatas con dibujos de elefantes?”. “No, lo siento, no tenemos”. Y justo aquí es donde más admitido está el “pero”. “Pero tengo estas otras que son también muy divertidas, si quiere que se las enseñe…”. Al menos dejas abierta una puerta. A lo mejor esa persona quiere las corbatas de elefantes y punto, pero… dar una nueva idea demuestra esfuerzo, amabilidad y, sobre todo, profesionalidad. Ya os digo que algo escribiré estas navidades sobre el lenguaje comercial…
  4. “Mira que soy tonto”. Hace unos días publicamos el post ¿Has escuchado cómo te hablas a ti mismo? en el que analizábamos en profundidad la manera, a veces tan sumamente dura, en que nos hablamos. Suavizar el lenguaje respecto a nosotros mismos es saludable y también se refleja en nuestra comunicación interpersonal. Un “Ay, qué torpe soy” podemos transformarlo en un simple “Me he confundido, lo siento”. Y si la ocasión lo requiere, una pequeña bromilla.
  5. “No”. Ciertamente, en muchas ocasiones hay que ser asertivo y decir un firme y rotundo “no”. En especial cuando ya estás cansado de dar las mismas explicaciones cientos de veces. “No es no, y punto”. Pues muy bien: a veces hay quien no entiende más que el lenguaje directo y no por ello es negativo.
giphy
Un guiño a “Dr. No”, de la saga Bond. Momentos de cine.

Mis consejos para solventar las tentaciones de un lenguaje negativo son: quererse a uno mismo; ponerse en el lugar del otro; tener sentido del humor; ser proactivo, y, finalmente, ser positivo. 

Y ahora, a practicar.

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