Comunicación on line·Tecnología

La whastappitis: la enfermedad de los fanáticos de los mensajes

Nuevos tiempos, nuevas enfermedades. Las dificultades derivadas del mal uso de las nuevas tecnologías están a la orden del día. Si hace unas semanas os hablábamos del peligro de la infobesidad, hoy le toca el turno a una dolencia física muy común: la whatsappitis.

Y es que desde hace un tiempo se viene observando un aumento de nuevos casos en las consultas del médico, a la que llegan personas aquejadas por un dolor punzante en los pulgares y/o en las muñecas. En realidad se trata de tenosinovitis (inflamación aguda de los tendones y del tejido que los recubre), pero los médicos han comenzado a llamarlo de esta forma debido a su causa principal: el uso excesivo de WhatsApp.

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La whastappitis, el mal que aqueja a nuestros pulgares

El término lo acuñó en 2014 la prestigiosa revista médica The Lancet, a raíz del estudio de una doctora española. Porque sí, queridos amigos, el primer caso de whastappitis del mundo se produjo en España. ¡En algo teníamos que ser los primeros! Se trataba de una chica de 34 años de edad, embarazada de 7 meses para más señas, que se había despertado por la mañana con un súbito dolor en las muñecas. No tenía antecedentes de trauma ni había participado en ninguna actividad física excesiva en los días anteriores. La mujer, que era médico de urgencias, acababa de terminar una guardia el 24 de diciembre en el hospital donde trabajaba cuando sintió un intenso dolor en su muñeca. Ignorándolo por completo, cuando llegó a casa, comenzó a responder a todas las felicitaciones navideñas que había recibido en su móvil (lo típico, ¿verdad?). Llegó a pasar ¡¡¡seis horas!!! enviando mensajes por WhatsApp, lo que le produjo un intenso dolor en los pulgares. De ahí a la consulta del médico, que dio a luz al nuevo término, y aconsejó a su paciente una abstinencia total del móvil.

Además del intenso dolor en los pulgares, los pacientes aquejados de whatsappitis pueden notar hinchazón y entumecimiento, que aumentan con el movimiento de los mismos. E incluso, el uso continuado del móvil por tiempo prolongado puede llegar a provocar tensión en los músculos de la espalda y generar contracturas desde el cuello a la región dorsal, debido a la postura que se adopta al usar el dispositivo.

En los casos más extremos, si la lesión se hace intensa y perdura en el tiempo, dificultando nuestras tareas cotidianas, podría ser necesaria la rehabilitación, o incluso la cirugía para poder liberar el tendón.

Whatsappitis

¿Y qué podemos hacer para prevenirlo? Lo primero de todo, cabeza: un uso racional del móvil, que incluya pequeños periódicos de descanso. Parece lógico, ¿o no? Y después, pequeños hábitos, como escribir alternando los dedos, usar un lápiz óptico para escribir en la pantalla, subir el móvil a la altura de la cara y no doblar el cuello para acercarse a la pantalla, así como tratar de mantener una posición correcta en nuestra espalda.

Así que, ya sabes: ojito con el Whastapp, que nos puede jugar una mala pasada. Y no sólo por el contenido de los mensajes que enviamos, sino por el exceso de los mismos …

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