Comunicación en la Iglesia·Medios de Comunicación

‘Quiero ser monja’: Cinco cosas que me gustan de un docu-reality polémico e interesante

¿Te has preguntado alguna vez si quieres ser monja? ¿Y sabes cómo es una congregación religiosa por dentro? Pues si tienes un poco de curiosidad puedes ver “Quiero ser monja” el próximo domingo, a las 22,30 h., en Cuatro. La cadena está emitiendo un docu-reality (así lo llaman) donde cinco chicas veinteañeras  se disponen a descubrir si realmente tienen vocación religiosa consagrada, o no.

Sí, te lo estoy recomendando. Así, por lo menos, puedes decir con conocimiento de causa si te parece una abominación o, simplemente, una oportunidad para que se hable de algo trascendental, de Dios.

¿Qué podemos destacar de este programa? Sigue leyendo y, después, opina. No te cortes.

Juleysi quierosermonja
Juleysi, una de las participantes del ‘reality’ #QuieroSerMonja. Foto: Cuatro.

Puede que a muchos les ofenda este formato, producido por Cuatro en colaboración con Warner Bros ITVP España. Y puede que otras personas que siguen el programa se enteren de lo que se ‘cuece’ tras los muros de algunas comunidades religiosas, por fin. Os voy a decir cinco cosas que me gustan de este programa:

  1. Un programa que muestra algo inédito. Cierto es que se trata de un formato importado de Estados Unidos (The sisterhood: becoming nuns) pero que seguramente en España haya causado más revuelo entre creyentes y no creyentes porque… pues porque somos así. Todo nos escandaliza y los programas viven de ese juego, aunque la mayor parte de las veces sean chorradas estereotipadas. Y si la cosa tiene que ver con la religión, ya ni te cuento. Sin embargo, con tres capítulos emitidos, el programa ha conseguido ser, cada domingo, trending topic en Twitter con los recurrentes mensajes de “MeAburroYTuiteoTonterías”, los típicos de esta red social en horas de consumo “multidispositivo”, pero también captar la atención de gente a la que nunca se le hubiera ocurrido pensar en cómo viven las monjas en sus respectivas comunidades y, mucho menos, en qué es eso de la vocación religiosa.
  2. Un lenguaje actual. ¿A quién va dirigido este formato? ¿A quién pensáis? Yo creo que “Quiero ser monja” está orientado a jóvenes como las protagonistas del reality.  La propia fórmula narrativa, de moda, es ideal para llegar a este tipo de público en un formato televisivo que engancha al espectador, incluso cuando le resulta extraño lo que ve. La edad de la búsqueda, por otro lado, es cualquiera. Pero la hora es prime-time, lo que lo convierte en un serial de interés general que llega al gran público. Que las narradoras auténticas sean esas cinco chicas hace que el tono sea cercano e informal,  y que sea más fácil comprender sus divagaciones, dudas y pensamientos. Es un soplo de aire fresco que los jóvenes hablen de Dios en la televisión generalista.
  3. Congregaciones que abren las puertas a la televisión. En concreto, tres: Misioneras del Santísimo Sacramento en Granada, Casa-cuna de Santa María de Leuca en El Escorial, Madrid, y Las Justinianas de Onil, Alicante. Muy generosas y, sobre todo, unas valientes. El ser capaces de ponerse a la altura del 2016, de su lenguaje y de la necesidad de comunicar la Iglesia desde los medios que actualmente existen creo que demuestra tener gran perspectiva en lo que a evangelización se refiere. Sólo por escuchar las palabras de la hermana Marian merece la pena ver los primeros programas. Y contar cómo y en qué trabajan las monjitas de la casa-cuna de El Escorial es una verdadera delicia.
  4. Juventud y estereotipos que evolucionan. Lo cierto es que “Quiero ser monja” es divertido, intenso y entretenido, características fundamentales que debe tener un programa de televisión no informativo para tener éxito. La realización es buena y la música, acompaña. Consigue una cierta tensión que te ‘obliga’ a seguir viendo cada capítulo a ver qué pasa. Porque estas chicas, las protagonistas, son fácilmente identificables en jóvenes de su edad. Lo que más me gusta es que sorprenden, son contradictorias, se enfadan, se ríen, se divierten, lloran, rezan, se emocionan, tienen dudas y luego están seguras de sus sentimientos y de su fe. Cosas que no extrañan.
  5. Esas cosas normales que, curiosamente, nos sorprenden. Y no sé por qué. Que a una chica de veintipocos años le cueste soltar el móvil y quitarse el maquillaje, por mucha vocación que diga tener. O bajarse de los tacones. O despedirse de un novio. O no ver a los amigos.  Me parece que son cosas absolutamente normales. Es más, lo de apagar el móvil, independientemente del sentimiento religioso, ateo, desprendido o no, nos cuesta a todos (y si a ti no te pasa… qué suerte, pero no me lo creo).

Sinceramente, me encanta que este programa cause revuelo y polémica. De todo siempre queda algo, y creo que algo bueno. Y es que, como decía al principio, a pocos se nos ocurre pensar en vocaciones y, mucho menos, en cómo respiran aquellas personas que se han consagrado y viven en comunidad únicamente de cara a Dios.

Lo interesante de todo esto es… que la fe interesa.

 

Aquí os dejo unos enlaces por si queréis profundizar más:

Comunidad del Santísimo Sacramento, sobre el programa “Quiero ser monja”

Blog “Busco algo más”, cuya autora participó activamente en el casting del programa

Quiero ser monja: Dios también habita en la televisión (El Mundo)

Quiero ser monja, en Cuatro

La primera Eucaristía en el programa.

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