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El CIS sentencia: un 68% de españoles cree que las nuevas tecnologías perjudican la comunicación entre padres e hijos

 

Ayer se publicaron los datos del último barómetro del CIS. En él, además de evaluar la situación de no-gobierno que estamos teniendo en España, me llamó la atención un apartado acerca del uso de las nuevas tecnologías y su impacto en la vida cotidiana de las familias. Los resultados son demoledores: un 68.3 % de los españoles consideran que el uso de Internet, el móvil o las redes sociales ha tenido un impacto negativo en la comunicación entre padres e hijos, y un 52 % afirman que llegan a entorpecer las relaciones de pareja.

Desde luego, los datos no deberían sorprendernos. Tan sólo basta con mirar en nuestro entorno para darnos cuenta de esta realidad. Es el fin de las conversaciones de sobremesa, de las charlas de cómo te ha ido en el trabajo o en el colegio. Vemos la tele como un ruido de fondo, mientras nuestros ojos se afanan en jugar al Candy Crush. Y convertimos a móviles y tablets en un perfecto “silenciador de niños”. Tenemos todo el poder de la comunicación al alcance de nuestras manos, pero estamos más incomunicados que nunca. Si la base para un buen funcionamiento familiar y de pareja es precisamente una correcta comunicación, estamos llegando a un punto de no retorno, o de intentar mantener ese contacto a través del impersonal Whastapp. Algo falla.

Por eso, no es de extrañar que el estudio del CIS nos diga que el 92,5% de los individuos cree que las nuevas tecnologías han cambiado mucho o bastante la vida cotidiana de las familias y el 86,5% piensa que los jóvenes “tienen dependencia” de las nuevas tecnologías (TIC). Esto, desde luego, es un problema llevado al extremo, con el que tenemos que intentar convivir. Tampoco se trata de poner puertas al mar, sino de tratar de adaptar su cauce, puesto que el uso de esas nuevas tecnologías es inevitable en la educación de nuestros hijos.

¿Qué hacer entonces? Ante todo, sentido común. No se trata de volvernos unos parias, viviendo al margen de una sociedad que está en constante evolución tecnológica. Lo que se demanda es control, sensatez y cabeza. Mucha cabeza. Porque tan negativo es poner en las manos de un niño de 8 años su primer móvil (es la edad real que refleja el CIS en la que los menores empiezan a tener contacto con estas tecnologías), como alejarlos de toda pantalla. Y ya sabemos la atracción por lo prohibido. Dicen que en la casa de Steve Jobs, alma mater de Apple, sus hijos no tenían ningún Ipad; no termino de creérmelo, pero si así fuera, tampoco es la mejor solución.

En eso consiste la educación, en saber estar en esa balanza constante, dando pautas para que esas nuevas tecnologías sean una verdadera ayuda y no nos conviertan en autómatas inadaptados. Y eso, mucho me temo, que empieza por nosotros mismos, los propios padres, que hemos de dar ejemplo con nuestro comportamiento. Así que menos Candy Crush y más actividades de familia. Porque es mejor comer caramelos todos juntos que apilarlos en una pantalla.

Nuevas Tenologías

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3 comentarios sobre “El CIS sentencia: un 68% de españoles cree que las nuevas tecnologías perjudican la comunicación entre padres e hijos

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